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Alejandro Nicola
8/6/2001   -   Comercio
LA RECETA MAGICA

Una de las preguntas más populares es ¿qué deben hacer los empresarios para sobrevivir en el presente siglo? La respuesta es:
“Deberían hacer lo que siempre debieron hacer” Si la gente hubiera sabido qué hacer, estaríamos bastante bien.
La base permanente de la administración está dada por:
·Productividad
·Relaciones humanas
·Calidad


Lo que buscan los periodistas y los especialistas en administración es una receta mágica para sobrevivir o tener éxito, la cual no existe. La misma que buscamos cuando queremos bajar unos “kilitos”. Siempre se piensa en algo lindo, con algún titulo, la dieta de la luna, del astronauta, la disociada, la de la manzana, etc. “La dieta de alimentarse para vivir”. Tiene que tener un nombre, tiene que ser algo inteligente, porque yo no haré nada, quiero que la dieta lo haga por mí, quiero comer como antes pero adelgazar y luego culparé a la dieta y al médico por no seguirla.
Con la administración pasa lo mismo
Quiero algo lindo, una dieta. Quiero Management por objetivos o administración con calidad total o Rediseño del proceso de negocios.
Quiero algo mágico. No quiero cambiar. Quiero algo nuevo.
El médico dice: “nada de dieta del astronauta, ni disociada, ni de la luna, si quiere adelgazar escriba lo que tiene que hacer”
“Cada día cuando come debe asegurarse de no consumir más calorías de las que quema” Por lo tanto si quiere adelgazar haga lo siguiente: “lo que entra por la boca no debería ser tanto como lo que sale por la cola”, no hay nada más avanzado.
En la administración hay que hacer lo opuesto de una dieta: “Lo que entra por la boca debería ser más de lo que sale por la cola en una empresa”
¿No es lo mismo que la dieta? Parece demasiado simple, pero no es. Si se realiza un proyecto, no se puede invertir más de lo que se saca.
Si mi negocio me da 100, no puedo gastar 120.
El principio es el mismo. Pero los Gurués prefieren llamarlo Rediseño del proceso de negocios.
Pero es sentido común.
Podemos llamarlo “productividad” Cada vez que se invierte un peso asegurarse que se obtendrá 1,10. Este pensamiento debe estar siempre presente en todo lo que encaramos en nuestro negocio. La productividad significa que si invertimos dinero recibimos más. Todo lo que hagamos deberá redituarnos más que el costo de hacerlo.
Las relaciones humanas significan que la gente que está ahí está contenta y pone lo mejor de sí y pone el corazón en lo que hace. Por lo general en la mayoría de las empresas existe una falta de compromiso del personal. En el trabajo se pone el cuerpo, el cerebro (a veces) y no el corazón. Al 80% le da lo mismo el resultado de la empresa, si gana, “bien”, si pierde, se piensa “menos mal que no soy el dueño”. Existe una crisis de energía en la cabeza del personal. La gente no trae al trabajo la misma disposición que tiene el sábado a la noche o en un partido de fútbol. Hay que ponerse la camiseta, pero no solo la del uniforme, sino la del corazón. Ahora bien, la culpa de la falta de compromiso y responsabilidad, no es solo de los empleados. Si el dueño piensa primero en el personal, el personal pondrá primero al cliente. Pero los empresarios por lo general ponen en primer lugar al dinero, después a los clientes y entre medio, si queda algo de dinero, tratan de ser buenos con la gente y hacerle un regalito de navidad. Esta manera de pensar debe cambiar totalmente. Tenemos que concentrarnos en nuestra gente, si hacemos eso, se ocuparán de los clientes, serán creativos y pensarán nuevas ideas y eso es lo que necesitamos para sobrevivir. Los empleados estarán dispuestos a cambiar si confían en el empresario, gerente o dueño del negocio. Entonces debemos pensar en estrategias de confianza. ¿cómo puedo hacer para que mi personal confie en mi?.
En el fútbol es obvio que para ganar hay que trabajar en equipo. Cada jugador se siente responsable por los resultados del equipo, todos se comprometen y juegan, no para ellos sino para que gane el equipo.
En el fútbol hay una cultura del "nosotros”
Cuando ganamos decimos: “nosotros ganamos”
Cuando perdemos decimos: “nosotros perdimos”
Las empresas necesitan una cultura del “nosotros” y esto no siempre se da.
Para reflexionar:
¿Existe en su empresa espíritu de equipo?
¿Trabajan todos juntos hacia un objetivo común?
¿Ofrecen todo lo mejor de sí mismos en cada partido?
¿Quién es responsable de ganar un partido de fútbol?
¿El entrenador o los jugadores? Ambos.
¿Quién es responsable de los resultados de una empresa? ¿El dueño o los empleados? Todos.
Si tienen una organización caracterizada no por un buen liderazgo, sino por buenos empleados, significa que entendemos la idea de que todos, gerentes e individuos deberían contribuir al éxito de la compañía y definir lo que la productividad y las relaciones significan para ellos.
Y después tenemos la calidad. La definición de calidad es cuando vuelven los clientes no los productos.
La calidad se trata de “clientes leales” “clientes felices” que nos compraran porque creen que somos la mejor alternativa.
En el fútbol hay dos criterios para el éxito:
- Meter goles
- Defender el arco
En una empresa hay tres criterios para el éxito:
Asegurarnos de tener:
- clientes felices
- empleados felices
- y de que lo que hacemos se hace con el dinero en nuestro cerebro para no gastar más de lo que se puede.


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