Los empleados primero
Para asegurarse de que los empleados se sientan bien trabajando juntos, debe realizar con ellos un “acuerdo de expectativas” con cada persona que ingresa. El documento promueve la claridad, la honestidad y la franqueza, cualidades necesarias para desplegar el potencial de los trabajadores.
Este acuerdo implica la articulación de las metas personales y profesionales del empleado, en función de sus propios deseos y aspiraciones, con los objetivos de la empresa.
El valor del convenio reside en que se permite una escucha empatica. Las personas quieren ser escuchadas, y si uno les garantiza que, además de escucharlas, las comprendió, les estará brindando la mejor respuesta posible.
Cada empleado que ingresa debe exponer todo lo que en verdad le importa. El documento es un acuerdo de doble vía, abierto a futuras modificaciones, que acompaña al trabajador a lo largo de su vida en la empresa. Cada seis meses se lo revisa y eventualmente se lo actualiza. El acuerdo de expectativas es una combinación de objetivos generales y metas especificas. Ejemplo: un joven recién ingresado manifiesta su deseo de ser analista de sistemas. La empresa lo ayudara en sus estudios y a cambio le pedirá que reformule el sistema informatico de la empresa o diseñe su pagina web.
El “acuerdo de expectativas” refuerza otras claves del éxito tales como: la baja rotación del personal; la selección del mismo por su aptitud cultural (preferencias y deseos) mas que por antecedentes, énfasis en la capacitación permanente, las compensaciones por desempeño tanto grupal como individual, descentralización de la autoridad, y una cultura igualitaria en la que se comparta libremente la información.