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26/7/2010

ACCESORIOS, UNA AVENTURA CHINA QUE TRAJO UN NEGOCIO PROMETEDOR

El proyecto nació en 2007 a partir de un viaje que hicieron juntas a China. Ante las oportunidades de negocio que se les presentaron no lo dudaron: llamaron a Buenos Aires y procuraron el dinero para traer las primeras cajas de materiales y armar un catálogo. Una vez arribadas, empezaron a ofrecer la mercancía por el barrio de Once. Un tiempo después, se dieron cuenta de que la magnitud del negocio demandaba tener un espacio propio. Las Perlas tiene actualmente cuatro locales en Once, en los que trabajan una docena de empleados. En uno de ellos se venden productos terminados y en los otros tres, los componentes para armar collares, pulseras, aros, prendedores, etcétera. "Los locales nos permitieron empezar a trabajar con los clientes del interior, casas grandes de ropa y armadores de bijouterie ", dijo Valeria. Hoy, además, venden a algunas empresas de Paraguay, Brasil y Chile. "Vimos que todos los comerciantes eran hombres y que faltaba mucho de visión femenina y de moda en el rubro. También supusimos que era un buen negocio porque todos esos hombres eran sostén de sus familias", contó Valeria. Verónica explicó que toman las nuevas tendencias de afuera y las adaptan al público local. Viajan frecuentemente a las capitales de la moda, como Nueva York y Milán, y luego hacen la adaptación al consumo local. "El diseño de los componentes es local sobre la base de las tendencias internacionales, y la producción se hace toda en China", detalló. Las piezas para armar un collar, argollas de acrílico para bikinis, adornos de una cartera, tachas para adherir a una remera o adornos para un par de ojotas: todos estas piezas se pueden encontrar en Las Perlas. El vínculo comercial con China es muy estrecho. Traen a razón de ocho contenedores por año y viajan personalmente dos o tres veces. Además, ya cuentan con un representante allá para que gestione los pedidos. Valeria señala que las colecciones para esta temporada representan los mayores volúmenes de venta porque es cuando más se usan accesorios. En tiempos en que los locales de accesorios terminados prosperan en las principales arterias comerciales, shoppings y supermercados, las hermanas Gil buscaron la forma de proveer materiales a quienes idean estos productos. La inversión para traer los primeros materiales desde China fue de US$ 20.000. Hoy duplican esa cifra en su facturación mensual. Verónica destaca que los argentinos tienen mucha habilidad para el diseño, y frente a los mismos componentes pueden crear piezas mucho más atractivas que otros. "El accesorio es algo barato y, ahora que no se usa el oro, está de moda. Además es fácil de aprender y hay muchos que empiezan como para hacer manualidades y luego tienen su microempresa", comentó Valeria.

Fuente:La Nacion


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